Aceites vegetales

 Aguacate 

   El aceite de Aguacate contiene ácidos poli insaturados, que restauran la función de barrera de la epidermis y la inmunidad de la piel. Tiene propiedades que le hacen ser idóneo como protector solar. Estimula los procesos metabólicos en la piel. Contribuye al enriquecimiento de oxígeno a los tejidos y favorece la circulación sanguínea. Alto contenido en vitamina E, y por esto es un excelente antioxidante.






 Rosa Mosqueta

El aceite de Rosa Mosqueta favorece los procesos de hidratación, cicatrización y regeneración naturales.
Revitaliza el fibroblasto, célula dérmica que produce colágeno, elastina, ácido hialurónico responsable directo de la firmeza y elasticidad de la piel.
Reduce las arrugas y restaura casi instantáneamente el balance natural de hidratación de la piel.
Facilita la penetración de los principios activos en la piel, debido a su acción permeabilizadora de la membrana celular.
Tiene una acción antioxidante y antiradicales libres.
Incrementa el ritmo de microvascularización y el flujo de oxígeno en la piel.
Limpia la piel de desechos e impurezas, proporcionándole una mayor luminosidad.
Posee actividad antiinflamatoria en quemaduras y dermatitis.
Retarda la aparición de arrugas y el envejecimiento prematuro.
Previene el fotoenvejecimiento y lo combate (deshidratación, flacidez, arrugas, desvitalización, manchas en la piel).
Es eficaz en el tratamiento de hiperqueratosis en manos, rodillas, codos y pies.









Manteca de Karité

Se obtiene de las semillas del fruto del Butyrospermum parkii (Karité) árbol que crece en forma salvaje en una amplia zona del centro de África. Su composición es muy compleja, y se pueden identificar los ácidos palmítico, esteárico, oleico, linoleico, así como una original fracción insaponificable que le confiere una gran capacidad hidratante y emoliente.
Ayuda a proteger la piel de las radiaciones UVB y UVA.
Es anti-irritante por excelencia, lo que conviene notablemente a las pieles que enrojecen con facilidad, con tendencia alérgica y cuperosis.
Es también de gran interés para el cuidado de la piel masculina, para después del afeitado.
Sobre el cabello se puede aplicar como “baño de crema” o como abrillantador después que esté seco. Por si sola restaura en forma profunda la estructura capilar, otorgando brillo, suavidad y volumen.
Es uno de los aceites que combinan maravillosamente con los aceites esenciales y permite la penetración temporizada de estos, lo que hace de la Manteca de Karité un producto ideal para masaje terapéutico, formulaciones balsámicas, tratamiento de dolores articulares, y muchos otros usos. Proporciona bienestar y protección a la piel. La manteca de Karité es adecuada para el cuidado de la piel en climas secos o de frío extremo, así cuando se está expuesto a factores irritantes como el viento, el agua salada o clorada.
No hay límite de edad para beneficiarse de sus propiedades. Protege la piel del bebé y hasta la de los ancianos de avanzada edad.



Aceite de Oliva

El aceite de oliva es el pilar fundamental de la dieta mediterránea y sus propiedades terapéuticas y nutritivas son de sobra conocidas y apreciadas. Pero lo que posiblemente muchos no saben es que este líquido verde-amarillo ha sido, es y será un ingrediente clave dentro del mundo de la belleza y la cosmética por sus innumerables propiedades hidratantes y antioxidantes.
La tendencia actual a incluir aceite de oliva en la formulación de cremas, lociones y leches corporales no es algo novedoso.
De hecho, hay que remontarse 5000 millones de años atrás para encontrar los primeros ejemplos de utilización con este fin.
La cultura egipcia fue una de las que mostró mayor "devoción" hacia las cualidades del aceite de oliva, hasta el punto de convertirlo en un producto básico al alcance, eso sí, solamente de las clases privilegiadas. Junto con otras esencias y hierbas aromáticas, fue profusamente utilizado en la fabricación de embriagadores perfumes; en el baño para embellecer y limpiar los poros; en ungüentos con azafrán y hierbas para hidratar la piel y evitar la aparición de arrugas; para abrillantar los cabellos y como base para la realización de masajes terapéuticos. Su relevancia en el antiguo Egipto llegó incluso al ámbito de lo sagrado, al ser empleado en las lámparas votivas encendidas en honor de los dioses.
También ellos fueron los primeros en fabricar jabón mezclando un álcali y aceite de oliva.
Más adelante los griegos y romanos elaboraron con aceite un ungüento especial con el que los atletas y luchadores ungían su cuerpo antes de la práctica deportiva. El motivo era porque los masajes con aceite tonificaban sus músculos y los preparaban de cara a la competición.
Muchas son las cualidades que hacen del aceite de oliva un excelente aliado para la salud de los tejidos del cuerpo:
 Se trata de una fuente muy rica en ácidos grasos esenciales que contribuyen a restaurar los niveles naturales de humedad de la piel.
El principal componente del aceite, el ácido oleico, es un constituyente de las menbranas celulares y de la piel.
Tiene un notable efecto tonificante de la epidermis.
Proteje la piel frente a factores ambiantales externos, la hidrata y mantiene la estrutura integra de la dermis, permitiendo una mejor regeneración y por lo tanto, una mayor firmeza.

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